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Donde viven los recuerdos.

En el cabello, en las cartas, en los olores. Forman parte de nuestro ser, de nuestra esencia. Nos mantienen vivos, no desaparecemos.

Nuestra memoria es frágil, se deteriora con el tiempo, no es imparcial. Es efímera. El ser humano se aferra a lo tangible mientras los recuerdos de su mente se deforman. Reinterpretamos las memorias a nuestra conveniencia y emoción. Los objetos nos permiten anclar un momento.


Materializar un sentimiento o un momento es darle peso a algo que es efímero. Una manera de decir que algo ocurrió y que es importante.



Recordar es volver a sentir. Los humanos recordamos buscando la emoción de cuando lo vivimos.

En el refri, en el closet, en una caja, dentro de un libro, pequeños fragmentos de nuestra vida se esconden alrededor de nosotros. Consciente o inconscientemente buscamos materializar nuestras vivencias. Aferrarnos al momento de cada manera posible.


Resiste al olvido, colecciona memorias. Recuerda, manifiesta ante lo efímero.


-Amanda Pérez

 
 
 

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